Cambiar de tarea todo el día te cuesta hasta 40% del tiempo, según David Meyer (APA)

Tienes diez pestañas abiertas, un documento a medio escribir, un chat pendiente de responder y una hoja de cálculo esperando. Ninguna está terminada, todas están "en proceso". David Meyer, coautor del estudio de 2001 sobre control ejecutivo en el cambio de tareas publicado en el Journal of Experimental Psychology, explica que estos micro-bloqueos mentales al saltar de una tarea a otra pueden costar hasta el 40% del tiempo productivo de una persona. El cerebro alterna entre las tareas en vez de hacerlas a la vez, y cada salto cobra un peaje.

Por qué se siente como avance y no lo es

Saltar de tarea en tarea genera una sensación de movimiento constante: siempre estás haciendo algo. Pero el estudio de Rubinstein, Meyer y Evans midió el tiempo perdido en cada cambio, no solo el tiempo trabajado, y encontró que mientras más compleja o menos familiar es la tarea a la que saltas, más tarda el cerebro en recuperar el ritmo. Diez tareas a medias no son diez avances paralelos: son diez peajes de arranque pagados una y otra vez, sin que ninguna llegue a la parte donde el trabajo fluye sin fricción.

El costo no es parejo entre tareas

El mismo estudio distingue entre alternar tareas conocidas y alternar hacia tareas nuevas o poco practicadas. El costo de cambio es menor cuando vuelves a algo que dominas y mayor cuando saltas a algo que apenas estás aprendiendo. Esto explica por qué un día lleno de tareas variadas y desconocidas se siente agotador aunque el volumen de trabajo real haya sido bajo: el gasto real vive en el arranque repetido.

Cómo bajar el número de saltos, no el número de tareas

  1. Agrupa por tipo antes de agrupar por urgencia. Responder cinco correos seguidos cuesta menos que intercalar un correo entre cada tarea distinta, porque el cerebro no reinicia el contexto cada vez.
  2. Cierra una tarea antes de abrir la siguiente pestaña, incluso si "abrir" toma diez segundos. El costo real es el salto de contexto que sigue a esa apertura.
  3. Reserva las tareas desconocidas o complejas para bloques sin interrupción. El estudio muestra que ahí el costo de cambio es mayor, así que son las que menos deberían competir con un chat abierto al lado.
  4. Cuenta cuántas veces cambias de tarea en una hora, no cuántas tareas tienes pendientes. El número de saltos predice el cansancio del día mejor que el número de pendientes en la lista.

Lo que el estudio no dice

No dice que alternar tareas sea siempre evitable, ni que exista un método para eliminar el costo por completo. La mayoría de los roles con correo, mensajes y proyectos activos van a requerir cierto nivel de cambio. La meta realista es reducir los saltos hacia tareas complejas o desconocidas, donde el peaje es más alto, y aceptar que los saltos entre tareas simples y conocidas cuestan menos de lo que parece.

Resumen

*Clearpath — menos ruido, un camino claro. Este contenido es informativo y no constituye asesoría profesional.*

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